Torres Universidad

RESIDENCIAL
VR014
calle Antonio Gómez Ferrer 3-5, avenida de Menéndez Pelayo
València
(València)
Premio COACV: SI
PRIVADO
Tiempo visita (minutos): 10
Fecha proyecto: 1973
Fecha inicio obra: 1977
Fecha final obra: 1988
La ciudad funcionalista se dispersaba perdiendo compacidad e identidad. Por eso esta unidad es un buen ejemplo de arquitectura que intenta superar las deficiencias del zoning, en el cual se asigna un uso principal a un distrito –aquí el residencial- que resulta incompatible con otros y se materializa con edificios aislados, compuestos con libertad, pero con limitaciones a la altura y al retranqueo. En este caso, la calle se define construyendo en todos los frentes de la actuación un potente zócalo mediante jardineras, locales y marquesinas para los itinerarios a pie desde la vía pública a los zaguanes. Con esta solución la isla de torres sobre un manto verde deviene en una manzana.

El conjunto está formado por tres torres idénticas de 15 plantas dispuestas al tresbolillo para garantizarse buenas vistas sobre el entorno: la propia ciudad, las pistas deportivas y, a lo lejos, la huerta y el mar. Cada torre contiene cuatro viviendas por planta (lo que denota su esquema cruciforme) con un holgado programa, muestra del solvente estrato social al que estaba destinado (que no acortó los 15 años de su construcción). Los tres volúmenes quedan enlazados a ras de suelo por unas pérgolas bastante anchas por las que los vecinos alcanzan sus casas transitando junto a jardines poblados por una vegetación que mimetiza el orden aleatorio de la propia naturaleza.

Esta misma intención de introducir elementos que reproducen la naturaleza en las zonas comunes, se traslada hasta las viviendas mediante la ejecución de jardineras en sus amplias terrazas y en las estancias aledañas. La influencia de Wright planea por toda la obra y lo es tanto por aproximar lo verde al ámbito doméstico (trepando por los cerramientos) como por los mecanismos para garantizar la intimidad de cada hábitat (con muros de 15 plantas que acotan visualmente su ámbito) y con la austera paleta de los acabados: sólo dos materiales (ladrillo caravista y aluminio anodizado) que, con sus diferentes texturas (rugosa, pulida) y posibilidades (soga y sardinel, chapas y lamas), aúnan la tradición y la vanguardia.

Andrés Martínez Medina