Palacio Marqués de Campo
En el difícil capitulo de la rehabilitación arquitectónica, este ejemplo de adaptación de la casa del Marques de Campo para uso como Museo de la Ciudad de Valencia es un ejemplo paradigmático de buen hacer en esta rama de la arquitectura.
Sin ninguna pretensión ni imposición apriorística, el proyecto se asume como la consecuencia lógica de entender de que para el correcto mantenimiento de una pieza que ha sido generada por una sociedad anterior a la nuestra, en ocasiones, se debe forzar un cambio de uso para posibilitar alargar la pervivencia cultural de la misma y la procedencia de su mensaje.
La intervención sobre el Palacio se aprovecha para integrar una serie de viviendas contiguas que cumplirán la función de elementos servidores del nuevo equipamiento, ampliándolo.
Sobre las plantas nobles del cuadrado con patio central que estructura la solariega residencia del Marqués las intervenciones son mínimas, buscando restablecer la configuración inicial, eliminando añadidos, limpiando el desgaste que el tiempo comporta.
Sobre las plantas superiores y los espacios adicionales integrados la intervención se convierte en decidida y cuidadosa, sin renunciar a generar ambientes explícitamente modernos donde las trasparencias y las visiones dinámicas se combinan con un coherente discurso expositivo, dentro de una acertada y reducida paleta de materiales.
Aun así se consigue una coherencia lingüística importante entre lo nuevo y lo añejo y una unidad en el tratamiento de las diferentes soluciones y espacios.
Jaime Prior y Llombart
Sin ninguna pretensión ni imposición apriorística, el proyecto se asume como la consecuencia lógica de entender de que para el correcto mantenimiento de una pieza que ha sido generada por una sociedad anterior a la nuestra, en ocasiones, se debe forzar un cambio de uso para posibilitar alargar la pervivencia cultural de la misma y la procedencia de su mensaje.
La intervención sobre el Palacio se aprovecha para integrar una serie de viviendas contiguas que cumplirán la función de elementos servidores del nuevo equipamiento, ampliándolo.
Sobre las plantas nobles del cuadrado con patio central que estructura la solariega residencia del Marqués las intervenciones son mínimas, buscando restablecer la configuración inicial, eliminando añadidos, limpiando el desgaste que el tiempo comporta.
Sobre las plantas superiores y los espacios adicionales integrados la intervención se convierte en decidida y cuidadosa, sin renunciar a generar ambientes explícitamente modernos donde las trasparencias y las visiones dinámicas se combinan con un coherente discurso expositivo, dentro de una acertada y reducida paleta de materiales.
Aun así se consigue una coherencia lingüística importante entre lo nuevo y lo añejo y una unidad en el tratamiento de las diferentes soluciones y espacios.
Jaime Prior y Llombart








