La Muralla Roja

RESIDENCIAL
AX003
Partida Manzanera, 3,
Calp
(Alacant)
PRIVADO
Tiempo visita (minutos): 30
Fecha proyecto: 1966
Fecha inicio obra: 1968
Fecha final obra: 1972
Archivo particular Bofill
Registro Docomomo
La Muralla Roja es el único ejemplo realizado por El Taller de Ricardo Bofill en la costa valenciana. Se trata de un conjunto de viviendas que forma parte del plan de ordenación denominado La Manzanera, proyectado para un complejo vacacional en el municipio de Calpe de la costa valenciana. La localización se caracteriza por su situación en el borde de un acantilado, una topografía accidentada y con vistas que propicia la escenografía ideal para la configuración espacial buscada por Bofill.
Su autor comenta que el edificio de La Muralla Roja “reinterpreta la tradición mediterránea del laberinto de una kasba” y también sabemos que conceptualmente forma parte de la investigación más amplia desarrollada por El Taller en la que se incluyen las obras del Castillo de Kafka (1968), el Barrio Gaudí (1968), el Walden 7 (1975) o el proyecto “Ciudad en el espacio” (1970), herederos de las megaestructuras planteadas por el grupo Archigram, los Metabolistas o Moshe Safdie. Este sistema fue una alternativa, en los años setenta, a la disposición por bloques laminares, siendo también empleada por GO.DB. Arquitectos en el complejo Gavines (1972), de menor escala, situado en El Saler de Valencia.

La organización del conjunto es compleja y para su interpretación es necesario recurrir al orden que impone la geometría. La Muralla Roja, al igual que las otras experiencias ya citadas, se organiza a partir de un único módulo de planta cuadrada, de 5m de lado y, por agregación, se va obteniendo una forma más compleja, en esta ocasión la “cruz griega” que define la unidad residencial del grupo de viviendas. A nivel nacional, esta estrategia modular sitúa el Taller de Arquitectura Ricardo Bofill en la estela de las investigaciones desarrolladas por Rafael Leoz con el módulo Hele (1960) para una arquitectura prefabricada, en busca de un sistema de organización del espacio arquitectónico desde la geometría.
En Calpe las unidades cruciformes se disponen conformando torres pareadas que alcanzan tres o más plantas, según los desniveles del solar. Cada grupo de dos torres constituye el núcleo básico de la agrupación compartiendo el núcleo de acceso. Dicho núcleo se configura desde un espacio abierto, un patio que contiene el sistema de escaleras remitiendo a otra tradición mediterránea, el patio de la arquitectura gótica civil residencial.

El conjunto se desarrolló en dos fases. La primera etapa (A) la conforma un grupo de dos torres, a su vez pareadas, situadas en el extremo sur al borde del acantilado. Posteriormente, como un organismo que controladamente crece hacia el interior del solar, se añaden los núcleos B, C, D y E. El tipo B es idéntico al A y se reproduce añadido en su extremo noroeste, formando agrupación con la preexistencia. Los tipos C, D y E son también iguales entre ellos, cada uno está conformado por una torre pareada y parecen surgir de la fisión de B, ubicados: C al noreste, D al noroeste y E al suroeste.
Así definido, podemos concluir que el conjunto residencial está formado por siete pares de torres pareadas que, organizadas sobre una matriz cuadrada, colonizan el territorio configurando una pequeña y compacta ciudadela. Para contrarrestar la densidad de la agrupación, interiormente se conforman cuatro patios de mayor tamaño y de contorno quebrado que permiten la entrada de luz.

La agrupación consta de 62 viviendas que incluyen estudios (60 m2) y apartamentos de dos (80 m2) o tres dormitorios (120 m2). El módulo residencial de planta cruciforme está definido por cinco cuadrados. Tres de ellos se concatenan conformando el acceso, comedor y salón, los otros dos contienen cada uno de ellos un dormitorio y se disponen a cada lado del cuadrado central. Finalmente, a modo de clip, se instala otro cuadrado junto al acceso, donde se ubica el núcleo húmedo de la vivienda.

La acusada pendiente del terreno se emplea para enfatizar la silueta vertical y abrupta de La Muralla Roja y, para facilitar la accesibilidad, se construyen plataformas a las que se accede por escalones en forma de graderío. La imagen es el resultado de combinar la estrategia volumétrica y el color para subrayar la función de los distintos elementos arquitectónicos. Al exterior, “la gama de rojos es una referencia a las torres de adobe del norte de África”. Al interior se emplea la gama de azules para escaleras, patios y la piscina, situada en la cubierta del conjunto. Esta dualidad cromática interior-exterior fue también empleada en Walden 7.

Maite Palomares Figueres