Cafe Noray

EQUIPAMIENTOS
AE013
Alicante
(Alacant)
Premio COACV: SI
Registro DoCoMoMo: Si
PUBLICO
Tiempo visita (minutos): 5
Fecha inicio obra: 2000
Fecha final obra: 2000
Industrias, Javier García Solera UPV
Muchas dársenas portuarias albergan tanto usos comerciales, pesqueros y deportivos náuticos con funciones turísticas de transporte, como en el caso de Alicante. Entre los planes de la ordenación del puerto y su frente marítimo llevados a cabo desde finales de los años ochenta (siguiendo modelos que destinan más superficie al ocio y a los amarres de recreo), se convocó un concurso para ordenar el vacío dejado por el derribado Club de Regatas.

La actual cafetería Noray, en su origen, iba a ser una pequeña terminal de pasajeros con destino a la isla de Nueva Tabarca, ya que el muelle donde descansa es el punto de amarre de las golondrinas. La propuesta, ampliando el malecón del puerto en un segmento circular, dio lugar a una plaza que permite los atraques en perpendicular, evitando la solución de pantalanes ortogonales a la línea de costa. El embarcadero, que surgió en el espacio que encerraba el malogrado paseo marítimo, se orienta a propósito hacia el sol naciente (la bocana: las mejores vistas) y da lugar a una nueva perspectiva hacia donde reposa esta delicada pieza.

La terminal preveía una sala de espera sobre el mar, unos aseos y un punto de venta de pasajes, todo lo cual fue adaptado -desde el proyecto- para un bar en terraza. El volumen único es una caja volada sobre el dique, definida en sus esquinas urbanas por dos módulos prismáticos idénticos que lo vuelven opaco hacia la ciudad y lo abren al mar tras entrar en él. Su implantación lateral permite que las barcas no obstruyan las vistas de los usuarios, y su disposición horizontal reafirma “una constante en cualquier visión portuaria” en palabras de su autor. Con toda la intención, la cafetería se vuelca sobre el borde, como un balcón sobre el horizonte, cuya materialización, casi ingrávida y calada con elementos del contexto marino (chapas de aluminio, lamas de madera y poste de acero inoxidable), la entroncan con la tradición naval de la construcción en seco. Esta discreta y elegante obra nos recuerda que la arquitectura también puede servir al silencio y la reflexión, alejándonos del ajetreo cotidiano en medio del mismo.

Andrés Martínez Medina